Buscar en LAFH.info
jueves 18 abril 2024
Secciones LAFH
Consultoría
Conferencias
Formación en red
Artículos
Agenda
Curriculum
GC-Red
Equipo
Servicios
Zona @rroba
> Artículos > Revista Medi Ambient. Tecnologia i Cultura
Entrevista a John Skinner, Presidente de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos (ISWA), Consejero del Programa de las Naciones Unidas para el

Autor: Luis Ángel Fernández Hermana
05/5/1994
Fuente de la información: Revista Medi Ambient. Tecnologia i Cultura
Lugar: Barcelona
Organizador:  Revista Medi Ambient. Tecnologia i Cultura
P. ¿Qué es la ISWA?
R.
ISWA es una asociación profesional con miembros en más de en 80 países. Nuestro objetivo es promover y desarrollar la gestión profesional de los residuos sólidos. Tenemos una revista científica, “Waste Management&Research”, cuyos artículos son sometidos a todos los criterios habituales de examen y aprobación mediante el método de árbitros, celebramos conferencias de interés intersectorial y numerosos talleres de trabajo. Este año es nuestro 25 aniversario y lo conmemoraremos con una conferencia especial en Viena. Además existen en nuestro seno diferentes grupos de trabajo sobre el ciclo de gestión de los residuos: reciclaje, incineración, producción limpia, recuperación de vertederos, reducción de residuos, además de informes y publicaciones sobre todos estos temas.

P. Producción limpia y minimización de residuos. ¿Cuál es la dinámica que impulsa a estos conceptos?
R.
La generación de residuos por individuo está aumentando en todos los países. O sea, hay un incremento porque aumenta la población, lo cual es natural. Pero lo más preocupante es que también se está produciendo un aumento neto de la generación de residuos per cápita. El fenómeno es generalizado en todos los países industrializados. En EEUU, por ejemplo, generamos dos kilos de basura por persona cada día. Es un incremento porcentual muy elevado respecto a los últimos años. Por eso hay un cambio de énfasis ahora hacia la búsqueda de la reducción de residuos desde el principio del proceso productivo. De ahí la importancia de la minimización y la producción limpia como políticas que conciben al producto desde las materias primas que lo componen hasta su destino final una vez que acabe su ciclo vital.

P. ¿Esla industria receptiva a este mensaje?
R.
Sorprendentemente, sí. Especialmente en lo que respecta a los residuos industriales. La razón es que las compañías están midiendo por primera vez el volumen total de residuos que generan y están sorprendidas de cuán alto es. Cuando estudian lo que pueden hacer para reducir estos volúmenes, descubren que de paso pueden ahorrar dinero e incrementar sensiblemente la eficiencia de sus sistemas productivos. Es decir, el ahorro no viene sólo porque disminuyan las tasas de eliminación de la basura --menor volumen trasladado al vertedero o a la planta procesadora-, sino que hacen el proceso de producción más eficiente: usan menos materias primas y menos energía, producen más y mejores productos. Por consiguiente, las compañías que hacen este análisis se mueven rápidamente hacia la minimización de residuos y la producción limpia.

P. Qué sectores industriales son más proclives a introducir estos criterios.
R.
Al principio fueron las grandes corporaciones, sobre todo de los sectores químico, metalúrgico, energía --petroquímica--, que son las principales generadoras de residuos peligrosos. Ahora, sin embargo, el escenario se está poblando de compañías más pequeñas. Los incentivos para ello cada vez son más claros y más numerosos. Hace poco se publicó una estadística muy interesante sobre una serie de grandes compañías de EEUU que han adoptado el programa voluntario “La prevención de la contaminación es rentable”. Tras varios años de minimización de residuos, el ahorro ya se mide en cientos de millones de dólares.

P. ¿Lllegará la producción limpia a formar parte de la legislación, a convertirse en una serie de criterios con objetivos claramente establecidos de cumplimiento obligado por parte de la industria?
R.
No ha sucedido en ninguna parte todavía, ni siquiera en EEUU. Y me parece que hay razones para ello. En primer, y primordial lugar, la principal interesada en minimizar residuos y adoptar una política de producción limpia es la propia industria. Nuestra tarea consiste en que lo perciban así y que tomen las iniciativas para que comprueben los beneficios. En este campo, es muy importante el “efecto ejemplo”. Por eso, tanto en EEUU como en Europa se utilizan a las industrias que ya han avanzado este camino como “señuelos” para que el resto del sector pueda verificar sobre el terreno las posibilidades que se le abre.

P. ¿Pero no cree usted que el hecho de que haga más competitivas a las industrias que aplican criterios de producción limpia y minimización de residuos, no hará que los gobiernos intervengan y traten de llevar a la industria por este camino mediante sistemas de regulación?
R.
Hasta ahora, y me parece que ese será el camino durante mucho tiempo, los gobiernos apoyarán y estimularán la adopción de estos criterios, ya sea mediante la diseminación de información, la creación de incentivos financieros, ayudas para proyectos de demostración en ciertos sectores industriales y asistencia técnica. No creo que se moverán hacia la regulación estatutaria.

P. Qué está pasando en Europa
R.
Bueno, aquí el mayor empuje se registra en los países del Norte. Ahora estamos viendo cómo surgen experiencias muy interesantes --y necesarias-- en Europa Central y del Sur. Polonia, la República Checa y ahora Catalunya están apostando muy fuerte para que la industria comprenda que la minimización de residuos es una opción rentable e impostergable.

P. Si nos movemos hacia producción limpia, la cuestión de contaminación será una cuestión cada vez más técnica, más sutil, más específica y, por tanto, más difícil de comprender para la gente de la calle. ¿cual será el papel de los movimientos ecologistas que hasta ahora han luchado para reducir la contaminación y la han puesto sobre el tapete del debate social?
R.
En primer lugar, nunca habrá una reducción de la generación de residuos al cien por ciento. Si quiere que lo exprese así, siempre saldrá algo por la tubería final que será necesario tratarlo, por eso la tecnología del tratamiento y la eliminación seguirá siendo muy importante. O sea, que no estamos hablando de una entorno industrial impoluto o perfectamente camuflado tras los vericuetos técnicos. Por tanto, no creo que se vaya a producir un alejamiento de los movimientos sociales respecto a estos temas. Los grupos medioambientales han sido fundamentales en la introducción del concepto de producción limpia y minimización de residuos y esperamos que esto no cambie. Tiene usted razón en cuanto a que el rediseño de algunos de los procesos industriales hará surgir tecnologías cada vez más complejas. Pero desde el punto de vista de la gestión de los residuos, esta es una cuestión de política pública y eso no va a cambiar.

P. Hasta dónde la cuestión de producción limpia constituye una posibilidad técnica o un recursos político. Es decir, a igualdad de procesos productivos, ¿se puede minimizar la generación de residuos de la misma manera en Suecia, Dinamarca o España? Dicho de otra manera, cuando hablamos de producción limpia, ¿de qué hablamos en realidad desde el punto de vista relativo de cada economía nacional?
R.
Se trata de una combinación de aproximaciones. Cuando recomendamos que una empresa se mueva hacia la producción limpia y la minimización de residuos, lo primero que le pedimos que haga es una auditoria de la generación de residuos en el proceso productivo: que cuantifique el volumen que producen y adónde va. No estamos hablando sólo de residuos sólidos, sino de materia contaminante que suele acabar en el agua, el aire o el suelo. Una vez hecho esto, ya se puede identificar rápidamente una primera oportunidad de ahorro y minimización de bajo costo simplemente mediante el mejoramiento de las “tareas domésticas”, como el sellado de filtraciones, la sustitución de ciertas materias primas (como cambiar de solventes a agua para limpiar; los solventes son muy tóxicos y cuesta mucho eliminarlos). En segundo lugar, aparecen los cambios más complejos y costosos, que suponen desembolsos de capital, la adquisición de bienes de equipo, quizá reingeniería de algunas partes de la instalación. Pero sigue siendo siempre una cuestión de gestión, no sólo de la aplicación de tecnología. El primer paso, pues, es la auditoria de la generación de residuos y a partir de entonces las opciones aparecen claramente..

P. Usted es asesor del PNUMA. ¿Qué oportunidades cree usted que tiene la industria del Sur --la India, Brasil, los países africanos, etc-- de adoptar estos criterios?
R.
Muchas y muy importantes. He estado involucrado en muchos países de Africa, como Senegal, Zimbabue y Egipto, en particular en dos sectores, pulpa de papel y cemento. Hemos hecho evaluaciones preliminares e identificado “puntos negros” de resolución muy sencilla y de un coste insignificante para reducir la generación de residuos y, al mismo tiempo, para elevar la eficiencia de los procesos productivos, abaratarlos y facilitar su gestión. La gran mayoría de las industrias del Sur pueden introducir estás prácticas sin mayores esfuerzos. Hemos visto lo mismo en países asiáticos, incluyendo la India, en una serie de industrias, como las del niquelado, enlatado, tintes, etc. El PNUMA trata de desarrollar casos con un alto valor ejemplificador para que sirvan de guía a otras industrias y comprueben los beneficios que pueden conseguirse.

P. Póngame un caso de estas “industrias-ejemplo”.
R.
Uno en el que he trabajado. Una papelera en Egipto estaba vertiendo el residuo líquido de la pulpa al Mediterráneo. Era una carga contaminante muy alta, equivalente a la de todo el alcantarillado de una ciudad de un millón y medio de habitantes. Al principio pensaron en construir una planta de tratamiento para procesar estos líquidos. Esto habría doblado el precio del papel y los habría dejado fuera del mercado mundial. Junto con el gobierno holandés hicimos una estimación del costo de la adopción de criterios de producción limpia y elaboramos un programa para reciclar una proporción significativa de esos residuos. Al ponerlo en práctica, conservaron además parte de las materias primas que estaban tirando al mar. O sea, hubo un ahorro de material y un ahorro energético, porque ese material se pudo utilizar como fuente de energía de la fábrica.

En resumen, se construyó un sistema que costó dinero, pero nada comparable a lo que habría supuesto construir una planta de reprocesamiento de residuos. Otro ejemplo, en Zimbabue. Una cementera ponía unas 15 toneladas de polvo en el aire cada día. Cuando fui a ver la instalación desde un monte cercano aquello parecía un gran incendio. La pluma de polvo lo invadía todo. Es lo que yo calificaría como “un futuro de pérdidas”. El polvo venía de material no cubierto apropiadamente, carreteras sin ningún mantenimiento, de cintas transportadoras al descubierto. De hecho, estaban perdiendo un equivalente de 15 toneladas de cemento al día. Desarrollamos un programa de producción limpia que les permitió ahorrarse esta materia prima y reducir los costos de producción. Está claro que no reducirán las emisiones de polvo a cero, pero las ganancias pueden ser muy importantes.

P. La producción limpia implica nueva tecnología, nuevos procesos con diferentes materias primas, etc. ¿Beneficiará fundamentalmente a la industria con más desarrollo tecnológico?
R.
No, no estoy de acuerdo. Creo que el componente tecnológico es, desde luego, muy importante, pero el fundamental lo constituye la gestión y el mantenimiento. Se pueden obtener ganancias sustanciales a través de ambas políticas: una gestión más ajustada del proceso productivo y un mantenimiento que tenga en cuenta el flujo de residuos, adonde va a parar y los costos involucrados por no reciclarlos. Hay un montón de “frutas al alcance de la mano” que resulta muy fácil cosechar. Después sí que hay que hacer inversiones importantes. Pero el mensaje a la industria es: no tema, estudie la situación actual, resuelva las cosas más simples y después atrévase a dar pasos mayores. Creo que, inicialmente, la producción limpia está abierta a muchísimas industrias. “A posteriori”, posiblemente la faz más tecnológica del problema será más predominante.

P. ¿Dónde colocaría usted a la producción limpia a la hora de afrontar los problemas globales causados por la contaminación industrial, tales como el cambio climático?
R.
La producción limpia está íntimamente relacionada con los tipos de conservación de energía necesarios para reducir las emisiones de gases de efectos invernadero. De hecho, cuando hacemos auditorias de generación de residuos, la cuestión energética es primordial. Sí, tiene mucho que ver con disminuir el impacto de los factores antropogénicos que contribuyen al calentamiento del planeta.

P. Mucha gente dice que hay producción limpia si haces un producto más eficiente, desde su rediseño hasta las materias primas que lo componen y los pasos necesarios para fabricarlo, si todo el ciclo de la vida del producto está pensado de tal manera que genere menos residuos en cada una de sus instancias, desde el inicio del proceso productivo hasta el final de su vida útil. Peso a veces el impacto medioambiental no está tan sólo en estos aspectos, sino en la propia presencia del producto en el mercado.
R.
Efectivamente, por eso hay que analizar al producto desde el punto de vista de su ciclo de vida, no sólo en la fábrica. Desde las materias primas que lo componen, hasta su uso social y la forma cómo se lo procesa cuando acaba su vida útil. Así veremos todas las implicaciones ambientales del producto, su verdadero costo. Podremos seleccionar entonces las accione más apropiadas para decidir qué hacer. Sobre esto todavía no sabemos mucho. Piense que el análisis de ciclo vital de los productos todavía está en pañales. Son las herramientas conceptuales que se están desarrollando actualmente. Hoy comenzamos a ver los gérmenes de la preocupación por los productos hasta el final de su vida útil, cuando vuelven al fabricante quien es el responsable de reciclarlos, reutilizarlos y eliminar lo residuos que queden. Está sucediendo con las leyes de empaquetamiento en varios países, así como en la industria automotriz y ciertos sectores de la electrónica de consumo.

P. Cuál es su mensaje actual a los “capitanes de la industria”.
R.
No estamos en una situación donde todo o es blanco o es negro. La protección del medio ambiente no supone necesariamente una brida para el desarrollo económico. Pueden ir juntos, para lograrlo hay que planificar cada una de nuestras acciones. Uno mejora el medio ambiente mejorando la eficiencia productiva mediante una producción más limpia. Y, de paso, se gana dinero.

Imprimir Recomienda esta URL
CATALÀ
Buscar por temática
 Búsqueda avanzada
LAFH en:
  • Google
  • Yahoo!
  • Ask Jeeves
  • Terra


  • ©LAFH, 2005. Todos los derechos reservados. lafh@lafh.info producido por gnuine